Ahora llegan unos días no demasiado buenos para mi….llega el aniversario mas triste q he vivido, y todos los años es igual….
Pero esta vez será distinto….
Cierro los ojos y vienen a mí esos buenos recuerdos….
Primeros días de primavera, cuando empieza ha hacer calor a eso de las 2 de la tarde, el olor del azahar recién abierto del limonero del jardín de mi abuelo. Llego corriendo con el chándal azul a rayas blancas del colegio y lo primero q veo es a mi perro tirado en la sombra delante de la puerta y a él de pie justo en la entrada con su gran barrigón, sus gafas de pasta marrón y su sonrisa de bienvenida. De fondo se escucha la olla a presión casi terminando su jornada, los gorriones del dixo árbol cantando y un “ya ha llegado la niña”. La niña abre la cancela suelta la maleta encima del contador de la luz y se tira al suelo. Siento ese suelo frío, veo el azahar y las verdes hojas, el cielo azul celeste y mi abuela grita “niña! Te quieres levantar del suelo!!” pero él se me acerca y me pregunta:
- Que haces?
- Pues q hoy en clase de gimnasia nos ha enseñado a relajarnos tirados en el suelo del patio del colegio. Te digo como?
- Si claro, cuéntame….
- Mira tienes q cerrar los ojos y pensar q estas en un campo verde mirando el cielo y las nubes pasar, de repente se escucha el sonido de un riachuelo, como cae lentamente el agua sin parar……q hay de comer?
- Ah! Una cosa q te gusta mucho…
- Y los dos decimos a la vez- Caracoles!
Y allá vamos los dos a por nuestros respectivos platos de caracoles con el truquito q solo él y yo sabemos para que estén mas ricos y echamos un mano a mano a ver quien acaba antes….
Mi abuela dice “ Ya están los dos liados! Dejar algo para los demás!” pero ella siempre hace un poco mas porque conoce a la perfección nuestro ritual cuando hay caracoles…
Siempre q como caracoles, me recuerda a él.
También recuerdo como lo sacaba del bar y los absurdos motivos q me ponía del porque estaba allí…Como siempre, yo llegaba del colegio y veía a mi perro en la puerta de “La Milagrosa”, iban los dos siempre juntos a todas partes, así q yo entraba y me lo veía allí…
- Otra vez? El medico no te ha dixo q no puedes beber??? (q responsable yo con 10 años…
- No, es q veras, estaba el perro allí aburrido, mirándome con cara de quiero ir a La milagrosa…y claro pobrecito…lo he tenido q traer…
- Tendrá morro!!! Anda y tira pa casa!
- Bueno no quieres un refresquito?
Yo lo miraba con cara de ya me va a enredar….
- Bueno venga…pero uno!
Y nos quedábamos allí los tres un rato.
Cuando llegábamos a casa mi abuela “ya has estao en el bar no?” y el le decía “ es q me encontrao a la niña mientras iba a exar la primitiva y le dao un refresquito en el bar”....ya me había enredao…
Y él me llevaba a todos sitios, nos montábamos en el autobús y nos íbamos al jueves, a pasear por marques de pikman o andando hasta el medico a recoger recetas.
Me recordaba lo graciosa q era yo de pequeña, es q el me miraba con los mejores ojos del mundo y me decía q x algún lugar de la casa andaban cintas de magnetófono donde yo salía cantando, cintas q jamás pude escuchar….
….Y poco a poco me fui haciendo mayor…..y el también….
Y con 14 años fui aprendiendo a hacerme cargo de el, ya iba al medico andando pendiente de q no tropezara, limpiaba su casa, le hacia de comer y algunos días me quedaba con el a dormir, ya no me hacia gracia encontrármelo en el bar. Su jardín siempre estaba lleno de hojas caídas, su cancela oxidada y en su salón cada vez había mas fotos de gente q apenas iba a verlo. Se volvió un poco huraño, maniático y andaba cabizbajo, aunque para mi sus ojos brillaran de la misma forma q lo habían echo siempre, al menos cuando me miraba, o me contaba batallitas de su juventud. Aquella casa q siempre tuvo tanta luz parecía ahora estar en penumbra. Ella se marcho y dejo su sillón vacío hasta los últimos días y él se sentaba en el suyo q estaba al lado pasando las horas dando vueltas a su dedo gordo de la mano derecha con el de la mano izquierda perdido en sus pensamientos…
Recuerdo las tardes q pasábamos viendo fotos y contándome historias sobre ellas, había una q me fascinaba q era él de joven vestido de militar y yo le decía q la quería, q me la regalase y siempre me decía q no, q algún día me la daría, q para guardarla en un cajón ya estaba guardado en el suyo propio. Pero una de esas tarde me la lleve…
El tiempo pasa para todos, pero a el se lo llevaba x delante. Se puso enfermo, muchas veces antes lo había estado, me quedaba mucho con el en el hospital pasaban unos días y se recuperaba, pero esta vez no lo iba a hacer…
Nos lo llevamos a casa, ahí paso su ultimo año, con sus niñas, con sus queridas niñas. Cuando aun andaba una mañana entro en mi cuarto y jamás, digo jamás, olvidare como el brillo de repente volvió a sus ojos cuando vio su foto, aquella q le quite, colgada en mi corcho, me miro y dijo “ q guapo era yo de joven eh” y yo le dije “el q mas, x eso te tengo ahí”. Se emociono muchísimo, igual q estoy yo ahora….recordándolo.
Y llego aquel 12 de octubre q se lo llevo para siempre…pero eso es una historia triste q no necesito recordar, al menos no hoy.
Si que hubo un hombre importante en mi vida, un hombre q me adoraba, que me quería, q pasaba todo el tiempo del mundo posible conmigo, q recibía mis notas del cole y los regalos del día del padre q yo misma hacia, q todos los días me esperaba con una sonrisa y que hizo q en mi infancia fuera una niña feliz.
Yo se q el, este donde este, se siente orgulloso de su niña, yo a cambio mantengo vivo su recuerdo continuamente.
Algunas noches miro su foto, q sigue colgada en el corcho de mi cuarto, cierro los ojos y siento el calor de aquel día de primavera en el q me tire al suelo debajo del limonero q olía a azahar, escuxo la olla y con el leve susurro de su voz diciendo “ya esta aquí la niña” me duermo tranquila y profundamente….